Los diez mandamientos de la integración

19 Apr

2018

Los diez mandamientos de la integración

El primero: recuerda y define tus valores y principios.

Uno de los errores más grandes es no apreciar la esencia de uno, lo que uno es, lo que uno sabe. Muchas veces, no damos importancia o no somos conscientes de lo que tenemos y sabemos; entonces, todo lo extranjero es mejor, más interesante y de mejor calidad; sin embargo, no es así. Cada ser humano vale por lo que es y por lo que le tocó vivir.

El segundo: valora y respeta tus principios y valores.

Es importante hacerlo, aunque muchas veces estos no cuajen en el lugar donde uno vive. Es necesario dar a nuestros propios principios y valores un lugar primordial en nuestras vidas, pues estos son parte de la base de tu autenticidad y si tú los respetas y aprecias, los otros también lo harán.

El tercero: toma en cuenta todo lo que aprendes.

Lo bueno y lo menos bueno, todo sirve: las caídas y las levantadas, los resbalones y los aciertos. Todo es importante, cada detalle pesa. Todo va a formar parte de tu nuevo “tú”.

El cuarto: sé humilde.

La gratitud nos permite tener una mente consciente y fría para no caer en odios y pensamientos negativos que interfieran en nuestra felicidad. Si bien es cierto, la sociedad en la que vivimos difiere en muchas cosas de la nuestra, mas seguramente tiene también muchas cosas que si las sabemos usar para nosotros, nos sacarán adelante.

El quinto: aprende bien el idioma, la cultura, la historia, la geografía, las tradiciones, las prioridades del país que te acoge, para entender mejor las diferencias.

Mientras más sabes, más comprendes. Mientras más descubres, más curioso te vuelves. Mientras más meditas sobre lo aprendido, más respuestas encuentras. Tus respuestas, tu nueva fuerza, tu nuevo motor.

El sexto: enseña que en la diversidad está la belleza.

Sólo uno mismo puede hacer conocer sus propias fortalezas.

El séptimo: ten paciencia y tolerancia. Hay que comprender que la integración es un proceso difícil y largo. Nada viene de la noche a la mañana.

El octavo: no esperes que los otros den el primer paso. Dalo tú.

Sal a la calle y busca la gente a quien tú quieres conocer. Intenta, habla, invita. Ese es nuestro deber en un proceso de integración sincero.

El noveno: ayuda a todo aquel que no esté integrado. Tú sufriste lo mismo, recuérdalo y comprométete a cambiar la realidad de aquel que recién llega.

El décimo: culmina con orgullo tu proceso de integración. No habrá más tristezas ni comparaciones. Recuerda que todo lo que tiene un comienzo tiene también un final. Encuentra tu nueva felicidad. Hiciste del país que te acoge tu nuevo hogar, bueno, pues ahora disfrútalo y sé feliz.

Comments

2 Recent Comments

  • Santiago Sanz

    Existen cada vez más personas que se enfrentan a la encrucijada de la integración a otras culturas. Estas integraciones a culturas diferentes pueden ser procesos muy difíciles y frustrantes…pero ciertamente le permiten a uno crecer como persona y ser mas humilde. Mi integración a la cultura norteamericana tomó mucho tiempo y cambió completamente cuando me radiqué en Miami. Yo rechazaba e incluso consideraba una falta de respeto al idioma español el hablar “Spanglish”. Sin embargo, me di cuenta de que yo lo hablaba constantemente y que este “nuevo idioma” representa un choque de dos culturas y, desde el punto de vista de la neurociencia, nos permite entender como funciona el cerebro humano. Nuestros cerebros buscan siempre el atajo o el camino más rápido para aprender o recordar algo aprendido…resulta que a veces nos viene a la memoria más rápidamente una palabra en inglés y la utilizamos cuando estamos conversando en español. Este aprendizaje fue un momento de mucha humildad para mí.
    Muchas gracias Maria Fernanda por compartirnos estas 10 guías para navegar exitosamente estas aguas turbulentas de la integración a otras culturas.

  • Andrea Comolli

    Gracias por estos mandamientos!! Muchos de ellos los pongo en práctica todos los días, pero otros me recordaste de que debo re-activarlos. Gracias por siempre darnos fuerzas para seguir en el camino de la integración, porque creo que aunque pasen los años siempre tenemos que seguir trabajando en ello. Una tarea que nunca termina.

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